Hoy le he podido hacer unas "flowers*" de la leche a alguien del curro.
Y no lo he hecho. Ni siquiera he cotilleado en su cuenta.
¿Véis cómo me estoy volviendo una aburrida de mierda?
Venga, momento de confesiones xangueras, de ésas cosas que aunque no son gordas da vergüencita contar en público: durante mucho tiempo le estuve entrando en el correo a un tío. Me dejó una vez su contraseña, que encima era común de otras cosas, así que no se me olvidó. No tengo perdón. No soy como ese amigo mío que estuvo durante un tiempo leyendo los correos de una chica que le gustaba para ver si decía algo de él. Lo mío era por puro marujeo. Y mira que sabía que no podía haber mucho interesante, pero enganchaba, joder. Es curioso mirarle a alguien la cabeza desde ahi. Ves las contradicciones, muchos temores, y mucha mierda. Estoy por mirar a ver si sigue sin cambiarla xD
* Alguien se deja su cuenta abierta y tú mandas correos chorra en su nombre.
Si él fuera una red social, sería xanga. Les amas. Les odias. Te fascinan. Te asquean. Quieres dejarles pero vuelves a ellos. No te dan nada nuevo, pero... ¿no es lo de siempre, una y otra vez, lo que a veces necesitas?
Se me han caído lagrimones cuando he visto que os acordábais de mí, de mis ojos, mi nombre y mis ovejas. Puede parecer una chorrada pero me ha llegao al kernel.
Os quiero, como sólo se puede querer a la gente del changa.
Además me ha hecho mucha ilu volver a tener noticias de Lucy (nena, ahora te escribo) y saber que ella, DarkM y Absolut lo mismo hasta vuelven por estos lares.
Soy esa mala compañía que no quiere drogarse sola, hay que joderse.
Perdonadme si estoy poco suelta con las teclas, me he abandonado un puñao (en todos los sentidos) mientras estaba fuera.
Señorita Harpyia, tengo unas dudas que me están matando: según llegó (o volvió) usted aquí, pensaba que era cierta persona. Por el estilo, por la forma de escribir y esas cosas. Con los cambios y esas cosas que hacen los años. Pero luego he leído otras que me han descolocado y me han hecho dudar.
Por favor, dígame quien es.
No me tenga en vilo.
Y, por supuesto, no me haga decirle antes quién creía yo quien era, por si la cago, que me da vergüencita.